El balcón

>> 12 noviembre 2010


Cuando era niño, solía refugiarse en los silencios de la noche para asomarse al balcón y mirar las estrellas.
Mentalmente, las unía con sus diminutos dedos y jugaba a dibujar en el cielo, seres que otros niños no sabían comprender.


Dibújame un sueño y te daré un mundo, le dijeron aquellos ojos vestidos de luz.

Era tanta la dulzura que éstos vertían sobre él y era tan limpia aquella mirada, que vació el firmamento de estrellas e inventó mil colores nuevos para crear un cielo distinto que sólo ellos supiesen ver.


Hasta que un día, esos ojos se apagaron para él.
Y cuando quiso regresar a su balcón, se dio cuenta de que las estrellas aún seguían allí pero él ya había crecido demasiado y sus dedos eran ya tan grandes que, irremediablemente, las tapaban al intentar unirlas de nuevo para dibujar aquellos seres, que tiempo atrás, sólo él había creído entender.


38 amigos lo mejoraron:

Nerim 12 de noviembre de 2010 09:26  

Precioso, emotivo y con tanto significado, que se me han aguado los ojos.
Un beso

RGAlmazán 12 de noviembre de 2010 12:18  

Querido Tan, siempre se pueden encontrar estrellas a la medida de las manos, por grandes que éstas sean. Es cuestión de buscar y de mantener la ilusión.

Salud y República

Dragonfly 12 de noviembre de 2010 14:42  

Awww... a veces "cómo duele crecer"

Besos ;)

MABANA 12 de noviembre de 2010 15:15  

Como todo lo que tu haces, me ha encantado...

Dulce, nostálgico pero sobre todo sentimental...

Espero que estés bien...bss

Anónimo,  12 de noviembre de 2010 17:18  

Seguro que esos ojos tienen la luz de antes. Sólo tienes que encontrarla de nuevo. Busca bien y encuéntrala. Tal vez entonces podrás volver a dibujar esos seres de tiempo atrás.

Un beso.

María 12 de noviembre de 2010 19:54  

¡Qué emotivo es este recuerdo!
Estoy con Rafa en que siempre hay estrellas para tus manos. Sobre todo porque te las mereces.

Buen fin de semana Tan.

Yuria 13 de noviembre de 2010 01:16  

Amigo, las estrellas siguen ahí, con luz. No importa hacer dibujos o no en ese cielo. Importa saber que seguirán saliendo las estrellas y nadie puede evitarte contemplarlas.
Un besazo.

Qalamana 13 de noviembre de 2010 08:32  

Precioso Tann... y los sueños siempre se pueden dibujar!

Belén 14 de noviembre de 2010 15:27  

Las estrella están siempre en el mismo sitio, otra cosa es el lugar que iluminan ;)

Besicos

Anónimo,  14 de noviembre de 2010 19:46  

Volvamos a Tagore del revés:
Si lloras por haber perdido las estrellas, las lágrimas no te dejarán ver el sol.

REGOTA

evaglauca 14 de noviembre de 2010 19:56  

Precioso, siempre he admirado a los niños que miran a las estrellas , estoy convencida que el niño de tu relato , podrá trazar su mapa de los sueños en su universo.

Un abrazo Than

zel 14 de noviembre de 2010 21:59  

Decididament, Tan, has iniciat una etapa preciosament poètica, preciosament sensible. Un petó!

zel 14 de noviembre de 2010 21:59  

Decididament, Tan, has iniciat una etapa preciosament poètica, preciosament sensible. Un petó!

Elisabeth,  15 de noviembre de 2010 10:24  

Dice que en esta vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro...Creo que te ha llegado el momento de esto último.

Como digo siempre,mejoras con la edad.

Alejandro Kreiner 15 de noviembre de 2010 11:05  

Añoramos la infancia... desgraciadamente nunca volverá.

Saludos.

Su,  17 de noviembre de 2010 17:04  

"Alles wird wieder gut" hat meine Mutter immer gesagt... ánimo!

Abril Lech 18 de noviembre de 2010 15:36  

Coincido con Su en que todo mejorará y siento lo de tu mami... Leerlo fue sentirlo como un dolor bien definido y profundo en el pecho, porque conozco ese tipo de miradas y las manos que de niños cubrían las nuestras y de grandes... Qué te digo! He vaciado en estos días el departamento de mi abuela, he visto la despedida tierna y conmovedora de sus hijos de aquella cosas que silenciosamente la nombraban y estoy tan sensible con la despedida que implica desprenderse de todo objeto sacramental que le perteneció, que me sitúo frente al niñito en el balcón y añoramos juntos. Un abrazo...

Abril Lech 18 de noviembre de 2010 15:37  

En realidad... no se por qué pensé que se trataba de tu mami, tal vez por la referencia de Su a la suya, como fuera... crecer es perder...

Su,  19 de noviembre de 2010 09:02  

Abril, es cierto, cualquier pérdida es dolorosa. Y las palabras de mi madre siempre me servían de consuelo... Un abrazo. También a ti, Tann.

abi 21 de noviembre de 2010 20:46  

Tus últimos posts son un poco tristes. ¿Te encuentras bien?
Un beso

Freia 23 de noviembre de 2010 13:28  

Pues todavía no es tarde para empequeñecer esas manos y trenzar de nuevo las redes de estrellas.
Quizá ahora más que nunca, necesitamos saber que podemos volver a hacerlo.

diminuto blog 2 de diciembre de 2010 16:46  

Los dedos diminutos se me antojan inmutables.

Polvorilla 12 de diciembre de 2010 11:49  

Hola Juanje, hace mucho que no me paseo por el barrio por cuestiones que ahora no vienen al caso, de todos modos, hoy nuevamente me sorprendes con este escrito tan sentido y bello, puesto que hay que sentir para poder tener la actitud y creatividad.
Gracias por darnos pequeños destellos de luz que tanto necesita nuestro corazón.
Un fortísimo abrazo y un beso grande cómo tu.

Freia 14 de diciembre de 2010 13:32  

Felicidades, Tan, por esos cuatro añazos del Forsì
Y mil besos gordos

Nyra 17 de diciembre de 2010 22:13  

FELICIDADES!!! 4 años ya!

Avellaneda 20 de diciembre de 2010 21:57  

Precioso y encantador Tan, y no sabes cómo me resulta hasta cercano ese relato tan emotivo. Quiero volver a leerte más a menudo compañero.
Un beso grande compañero

Avellaneda 20 de diciembre de 2010 22:02  

Por cierto ¿he escrito "compañero"? Ays perdona hijo es que la literatura me repite un poco últimamente ;)

m.eugènia creus-piqué 25 de diciembre de 2010 10:17  

Hola Tan, aprofito aquest dia de Nadal per felicitar.te.Una abraçada

Fattyec 25 de diciembre de 2010 14:45  

Hermoso... tierno... apetecible...
Feliz Navidad querido Tanh!!!
Que tus dias sigan llenos de magia y de descubrir...
Un abrazo,
Fatima

Freia 25 de diciembre de 2010 15:44  

Feliz Navidad, querido Tan

alma 26 de diciembre de 2010 23:57  

Cuando los ojos se apagan se llevan consigo el recuerdo de las estrellas que vieron

DaliaNegra 29 de diciembre de 2010 23:53  

queremos recuperar la magia y a veces es difícil y desolador.Pero espero que no imposible.Un beso,Tan***

Varekai 30 de diciembre de 2010 16:32  

Donc, nous devons toujours prendre soin de l'enfant en nous.

Baisers et des caresses mon cher JJ

Yuria 2 de enero de 2011 14:12  

+Qu'e pasa con tu blog_ +Ya no lo sigues_ el teclado no me respeta, perdona.
Se te echa de menos.

Feliz A;o.

María 2 de marzo de 2011 13:15  

La verdad Tanhäuser,

no tengo ni idea de como he venido a parar aquí, pero ya que estoy aunque a lo mejor tú ya no te pases si quiera por tu blog, quería decirte que es preciosa la historia que acabo de leer.

Yo creo que ese niño que dibujaba seres imaginarios lo seguimos llevando todos dentro, sólo que no lo buscamos casi nunca... pero sigue ahí, si estuvo una vez ese niño jamás se va... ojalá mi enana y tu enano se encuentren quizá puedan compartir historias de sus seres imaginarios...

Un beso para ti y para tu niño, donde quiera que estéis cualquiera de los dos...¡¡ojalá estéis bien!!

mygdalom 14 de mayo de 2011 00:01  
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