Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia. Mostrar todas las entradas

12 enero 2010

Coordenadas



Una de dos. O esto de la crisis es más grave de lo que pensaba o es que hay mucho torpe por ahí.

11 septiembre 2008

El pensamiento de Dios

Me ha sorprendido muchísimo la escasa repercusión mediática que ha tenido el experimento que se inició ayer en el CERN.
Entiendo que el aniversario del ataque a las torres gemelas, el futuro de Fernando Alonso o el debut de Bojan con la selección española son anécdotas que pueden llamar la atención, pero en pocos años no serán más que meras citas testimoniales en páginas intermedias de alguna enciclopedia barata.
Sin embargo, lo que ocurrió ayer en el CERN es el experimento de mayor envergadura de la historia de la Humanidad y seguramente supone el legado más valioso que jamás una generación de seres humanos le dejó a las generaciones venideras.

A lo largo del tiempo, todos los pueblos, todas las culturas, todas las civilizaciones han tenido una representación del mundo, una forma de entender el universo, de explicar cómo se generó y cómo funciona. De forma constante, el ser humano, a lo largo de la historia ha tratado de responder a preguntas esenciales para nosotros como ¿por qué estamos aquí? o ¿de dónde venimos?
La respuesta a esas preguntas ha variado según el contexto histórico, intelectual o social en el que se formularon. Pero el hombre, desde siempre, en su modelo cosmológico, en su teoría de cómo es el universo y por qué existe, ha precisado de la intervención de seres sobrenaturales, inmunes a los procesos que rigen a la naturaleza. Las cosmologías que hemos heredado de nuestros antepasados son todas ellas cosmologías mágicas o míticas donde dioses antropomórficos albergaban la respuesta a las preguntas que los hombres no sabíamos responder.
En el siglo XXI, los seres humanos hemos desarrollado herramientas matemáticas y físicas complejísimas, pero lo suficientemente poderosas como para poder formular una cosmología distinta a todas las que hemos conocido hasta ahora. Una cosmología basada en la observación, en la razón, en la inteligencia del hombre. Una cosmología científica y, lo que es más importante, una cosmología verdadera, verificable por el juez supremo que fiscaliza cualquier teoría científica: la Naturaleza.

El universo tiene unos catorce mil millones de años. Por cada segundo de existencia de la Humanidad, el universo ha vivido más de tres meses. Somos pequeños, absolutamente insignificantes frente a nuestro sistema solar, nuestra galaxia o el cúmulo de galaxias en el que vivimos.



Sin embargo, a pesar de nuestra insignificancia, de la existencia efímera de cada uno de nosotros, estamos a punto de vencer. Lo hemos hecho bien. En lugar de refugiarnos en titanes que sostenían la Tierra, en dioses promiscuos que lanzaban rayos, hemos sabido responder con simples "no lo sé" a las preguntas que se hicieron nuestros padres y ponernos a trabajar con humildad, con tesón pero con la mejor de nuestras armas: nuestra inteligencia.


Ayer, un puñado de mujeres y de hombres, se hicieron dignos de la herencia de nuestros antepasados. Sobrepasaron los conocimientos de los mejores cerebros de la historia. Atrás quedaron los Galileo, Newton o Einstein. Supieron recoger el testigo, supieron unirse olvidando razas, naciones o banderas. Y al final, nos han puesto a todos, a las puertas de conocer de una vez por todas y para siempre, lo que Hawking llamaría, el pensamiento de Dios.

Sí, quizá sea importante saber si Alonso correrá con BMW o con Renault. No obstante, quiero pensar que lo es mucho más asistir a la victoria más espléndida y brillante de la inteligencia del ser humano sobre el secreto mejor guardado de toda la eternidad.

10 septiembre 2008

CERN

De acuerdo. Son los mejores cerebros de la Tierra. Conocen el origen del universo, entienden la ley de Hubble, manejan los tensores de gravedad mejor que el papel higiénico, pueden calcular la edad de galaxias que ya ni existen, te recitan de memoria la masa de las partículas subatómicas... Vamos, que saben un montón y que seguro que resuelven los sudokus a una velocidad de vértigo, pero yo me pregunto... ¿¿¿de dónde sacan esas camisas??? ¿¿¿y las corbatas???
Hombre por favor, que les está viendo el mundo entero.

Por cierto, la noticia friki del día es que Google ha cambiado su logotipo habitual por otro donde aparece el colisionador LHC del que hablaba ayer. Lo que no consiga la pela...


09 septiembre 2008

Arrepentíos, pecadores

Mañana se acaba el mundo, que lo sepas.
Resulta que a las 9:00 (horario de Madrid), mientras te estés tomando el cortadito, en el CERN se pondrá en marcha el nuevo acelerador de partículas LHC (Large Hadron Collider). Un pedazo de anillo de 27 Km de longitud que se empezó a construir hace la tira de tiempo en una zona cercana a la frontera franco-suiza.

Está previsto que el juguetito en cuestión acelere dos haces de protones hasta que alcancen velocidades próximas a la de la luz, con el fin magnífico de que se peguen el trompazo padre entre ellos y así poder deducir propiedades de la materia. Qué cutres son ¿verdad? No sé por qué se creen tan listos estos tipos. De pequeño, yo ya hacía lo mismo con los coches del Scalextric y no me daban premios, a lo sumo un cachete. Cuando quería entender cómo funcionaba algo, cogía el martillo, me lo cargaba y miraba las piezas. Lo normal, vamos.

Según me ha dicho un amigo mío que entiende de estas cosas, los premios Nobel estos conseguirán estados de energía similares a los que existieron en los instantes posteriores al Big Bang y además, agárrate, el anillo por donde circularán los protones, será la zona más fría del universo (271 grados bajo cero). Que digo yo... ¿y esto paqué? ¿qué pasa, que su madre les ha hecho tres kilos de croquetas y no saben qué hacer con ellas?

De todas formas, parece que por culpa del experimentito de marras, existe la posibilidad de que se genere un agujero negro que mande toda la Tierra a freír espárragos. La verdad, si lo que quieren es generar agujeros negros, no hace falta gastarse el dinero de los contribuyentes en pistas de 27 Km. Basta con abrir el cajón de los cubiertos de mi cocina. Es que absorbe la materia ¿sabes? Tú metes ahí un abrelatas y no lo vuelves a ver en la vida. Debe ser que pasa a otra dimensión del espacio-tiempo, no sé. Con los sacacorchos no pasa lo mismo, ¿ves?
A mí me han chivado que la famosa basura espacial no es más que un cúmulo enorme de abrelatas y de cucharillas de café. A lo mejor es el almacén de Ikea, vete tú a saber.


No me negarás que eso de ser aniquilado por un agujero negro, no tiene su gracia. Después de haber montado a caballo y de haber compartido una habitación de hotel con mi amigo JB, creo que es el único deporte de aventura que me falta. Qué nervios, ¿verdad?

En fin, que ya lo sabes. Si tenías entradas para ir al teatro el sábado, yo que tú las regalaba. Es que lo mismo llegas tarde ¿sabes? Yo, por de pronto, no pienso planchar esta tarde. ¿Para qué?


Actualización del día 10/9 a las 9:45 horas.
Estoy preocupado. Son las diez menos cuarto y aquí no pasa nada. Mecachis, y yo con la camisa sin planchar.
Voy a tomarme una ración de Kellogg's All-bran caducados, a ver si así...

Actualización del día 10/9 a las 16:30 horas.
Por lo que parece, no va a haber ni agujero negro, ni fucsia ni nada. Si es que estos físicos son unos chapuzas, jolines ya. Cagüentó, con la ilusión que me hacía estrenar mi bufanda nueva para soportar los -271 grados.
En fin, que ya no tenemos excusa para no actualizar el blog, así que... a escribir.


Imagen de Dave Nitsche

14 julio 2008

Bichos


El ojo de un avestruz es más grande que su cerebro...

el de Aznar también.

22 mayo 2008

Voy a ver la tele

Te propongo que hagas un experimento. Enciende tu televisor pero de forma que no se sintonice ningún canal. ¿Qué ves y qué oyes? Pues una especie de "nieve" y un ruido bastante molesto ¿verdad? Pues bien, resulta que, aproximadamente, el uno por ciento de esos ruiditos danzantes son la manifestación de la llamada radiación cósmica de fondo (Cosmic Microwave Background), auténtico vestigio fósil del Big Bang.
Este fenómeno tan curioso demuestra que la programación televisiva es mucho más interesante cuando no sintonizamos ningún canal que cuando lo hacemos.

Bibliografía. J. Gribbin. In the Beggining: the Birth of the Living Universe. Penguin, London, 1994. (Existe una traducción al castellano publicada por Alianza Editorial.)

04 marzo 2007

La fórmula de Dios

Su vida entera había sido un constante ejercicio de superación, una carrera sin tregua contra él mismo sin reparar nunca en esos momentos de pausa que permiten contemplar el camino recorrido.
Sentado en aquella cervecería degustaba una caña bien tirada mientras observaba con curiosidad los gestos de una pareja de jóvenes que estaban sentados frente a él. Ella jugueteaba distraídamente con su teléfono móvil, indiferente a lo que su acompañante le decía. En la mesa de al lado, un hombre de aspecto agradable garabateaba figuras y símbolos en unas finas servilletas de papel con un bolígrafo transparente. De reojo, con cierta curiosidad, intentó saber lo que escribía aprovechando el ensimismamiento de éste. 
Le pareció adivinar alguna frase, algún diagrama pero le llamó la atención lo que le pareció una sencilla fórmula, una ecuación o algo así, escrita en color negro bajo la cual, con letras mayúsculas, se leía claramente “Fórmula de Dios”. En ella, aparecían cuatro números, de hecho, tres letras, cuyo significado recordaba vagamente de su época de estudiante,dos signos y el número uno.
El hombre paró de escribir, le miró esbozando una sonrisa mientras se ajustaba las gafas y con voz suave le dijo, es bella, ¿verdad?. Ligeramente ruborizado al verse sorprendido en su fugaz intromisión contestó más por cortesía que interés, ¿qué significa?. El hombre sonrió de nuevo, dio la última calada a su cigarrillo y retorciéndolo en el cenicero lo apagó liberando en el ambiente un agradable olor a tabaco indio. Giró su cabeza y con voz parsimoniosa y la mirada ligeramente vidriosa inició su relato. 
Esta se conoce como la fórmula de Euler. En ella aparecen los números más importantes de las cuatro áreas principales de las Matemáticas, de la que dicen que es la reina de las Ciencias y del Saber. El número e por el Análisis, el número pi, por la Geometría, el número i (la unidad imaginaria) por el Álgebra y el número -1 por la Aritmética. Cada uno de ellos, por separado, desempeña su papel en el universo y en el porqué de las cosas, pero saben que están relacionados de esta forma tan simple y tan bella. 
Cuenta la leyenda que Dios quedó fascinado ante el descubrimiento de esa identidad, que entendió que la perfección de su obra se había visto superada por la sencillez con que esas constantes tan singulares se habían relacionado entre sí. Por ello creyó que debía hacer partícipes a los hombres de esta verdad para hacerlos mejores y más sabios. Buscó entre los mejores cerebros de la Tierra y decidió finalmente inspirar al gran Euler en sus sueños para que fuese él quien la redescubriera. 
¿Sabe? Para muchos esta fórmula no es más que algo útil para hacer Ciencia, para desarrollar tecnología, para facilitar las telecomunicaciones,... Para mí es algo más. Para mí representa la esencia de la perfección. Quien la ha visto una vez, ya no puede olvidarla.
Él escuchó atónito esas palabras y se preguntó cómo era posible que alguien viese algo hermoso en una simple relación entre números. Bohemio loco, pensó. 
El hombre buscó unas monedas en su bolsillo que depositó una a una sobre la mesa, recogió sus papeles salvo aquel donde había escrito esa fórmula, se puso su chaqueta y le dijo, “debo irme”. Se puso de pie y al poco cuando apenas había recorrido dos metros se dio la vuelta y le dijo “Créame amigo, la perfección existe, lo difícil es darse cuenta de ello”. 
Él observó su salida, dirigió su mirada hacia aquel trozo de papel y tras pensarlo unos segundos, tras darse cuenta de lo que aquello podía significar, apuró su cerveza, cogió su teléfono móvil... y la llamó.
 

Sample text

Sample Text

Sample text

 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...