He decidido que quiero volver a casa y esta vez es para quedarme.
¿Sabes una cosa? Aunque haya estado ausente y lejos, te he echado muchísimo de menos.
¿Reemprendemos el camino otra vez? Tienes muchas cosas que contarme. Me encantará escucharte.
Die Strahlen der Sonne vertreiben die Nacht


Forsi altro canterà con miglior plectio, nació hace casi tres años. El verso de Ariosto que tan mal transcribió Cervantes para cerrar la primera parte del Quijote, refleja fielmente la ausencia de pretensiones que ha tenido, desde el primer instante, el autor de este pequeño experimento.

Aprovechando que he puesto a lavar las cortinas de casa, he decidido cambiar la decoración de la pared donde expongo mis títulos nobiliarios, los retratos de cuando mi pelo tenía un color uniforme y la entrañable foto dedicada de Esperanza Aguirre. Es por eso que me ha venido de perlas que algunos amigos bloggers hayan cometido el error de otorgar, a este humilde espacio, algunas distinciones porque me va a quedar la pared monísima. Gracias a ello, puedo retirar la foto de doña Espe y guardarla en el baúl donde atesoro uno de los pétalos del ramo de novia de la sin bigote doña Ana Aznar Botella, señora del guapísimo Agag. 




Existen posts buenos, los hay buenísimos y, a veces, algunas veces, se encuentran entradas absolutamente geniales. El análisis que Don-aire ha hecho del debate del lunes pasado, pasará a los anales de la blogosfera como uno de los mejores que jamás se han escrito. Qué lucidez, qué inteligencia y qué maravilla.
¿Es importante el número 100? Hombre, no sé, si hablamos de los euros que te cuesta una camisa, no está mal, es una pasta, pero si hablamos de las pelusas bajo del sofá, importante no será, pero una guarrada seguro que sí. 


Actualizar un blog es, en muchas ocasiones, una tarea un poco difícil. La vida se obstina en complicarse, las obligaciones se hacen hueco a empujones y lo que un día nació como instrumento para divertirse y para expresar aquello que uno siente o piensa, de repente se convierte en un lastre del que hay que saber desprenderse.
Si alguien se mete con mi nuevo look, que sepa que me hará llorar. Así que venga a decirme que qué bonito me ha quedado el blog, que ya era hora de que abandonase aquella plantilla y que este diseño está mucho más acorde con el toque distinguido de mi regio porte.