23 agosto 2011

Ya están aquiií...

El pasado mes de Enero, un grupo de héroes, un puñado de protectores de la especie humana avisó a un mundo excéptico e indolente.


Fueron tildados de locos, de alarmistas, de simples sembradores de pánico. Se les negó la entrada a las sociedades científicas, a seminarios especializados e incluso se les vetó el paso a la semana blanca de El Corte Inglés. 

A la vista de lo acontecido estos últimos días, sólo cabe decir una cosa: tenían razón.
Los alienígenas ya han tomado Madrid.


 Yo, por si acaso, ya he puesto mi cartera a buen recaudo. Ya se sabe que estos exóticos visitantes tienen debilidad por lo ajeno.

21 agosto 2011

Tripolitania and Cirenaica news


Españoles, Gadafi... ha muerto.

25 julio 2011

Como dos estrellas blancas


Y expiraron las violas castas y murió el perfume de las rosas en las dormidas auras de aquellos senderos oscurecidos. La Luna apagó su límpida luz de perla. 
Todo cambia, sí, todo cambia, pero aquel instante se hizo mágico, se hizo alma. Erigió sobre él un punto sin retorno, una esperanza ya invencible, que pasó a formar parte de la más infinita eternidad.

21 marzo 2011

Cotilleo dominical


Ayer, estaba yo en mi modesto jardincito, preparando las brasas donde iba a asar unas suculentas chuletitas de cordero cuando, de repente, se me enquistó el esfínter al oír desde dos casas más allá...

- ¡Javi! ¡Quítale las bragas al perro, que me las ha robado!

Glups.

Una de dos. O el bribonzuelo cánido no tiene muy claro qué es eso del dogging o fijo que Ricky Martin anda cerca.
Yo, por si acaso, he guardado los botes de mermelada bajo llave. Nunca se sabe.

12 noviembre 2010

El balcón


Cuando era niño, solía refugiarse en los silencios de la noche para asomarse al balcón y mirar las estrellas.
Mentalmente, las unía con sus diminutos dedos y jugaba a dibujar en el cielo, seres que otros niños no sabían comprender.


Dibújame un sueño y te daré un mundo, le dijeron aquellos ojos vestidos de luz.

Era tanta la dulzura que éstos vertían sobre él y era tan limpia aquella mirada, que vació el firmamento de estrellas e inventó mil colores nuevos para crear un cielo distinto que sólo ellos supiesen ver.


Hasta que un día, esos ojos se apagaron para él.
Y cuando quiso regresar a su balcón, se dio cuenta de que las estrellas aún seguían allí pero él ya había crecido demasiado y sus dedos eran ya tan grandes que, irremediablemente, las tapaban al intentar unirlas de nuevo para dibujar aquellos seres, que tiempo atrás, sólo él había creído entender.


06 noviembre 2010

Cambio de reglas


Pensaba que jugaba al parchís cuando se dio cuenta de que no era más que un simple peón en un inmenso tablero de ajedrez.
Lo malo no fue que ahora no entendiese las reglas. Lo peor fue que sus ojos se habían acostumbrado tanto a los colores, que ante tanto blanco y negro, sus pupilas sólo supieron ver un eterno horizonte pintado de gris.

27 octubre 2010

Sueños rotos


Por las noches, mientras ella dormía, él le tejía ilusionado un vestido estampado de sueños y botones de cristal.
Cuando casi estaba acabado, ella decidió descoser aquellas minuciosas puntadas y con los pocos retales que quedaron, optó por tapar la desnudez de aquella piel blanca, con una amarga realidad.

30 agosto 2010

Guarismos hipertensos



Jo, qué suerte tengo: menos mal que no soy brasileño. Yo es que si bajo de seis me pongo de un mimosón insoportable.
Qué legendaria pasión tan mal llevada la mía, por favor...

19 agosto 2010

Senatus PopulusQue Romanus

He estado unos días en Roma. Jo, ¡me he vuelto más culto! Antes, me dabas una piedra y a lo sumo te sabía decir "gris, pesa " y ya está. Sin embargo ahora, te la ubico en un templo, en una domus o unas termas (termae para los que sepáis latín como yo).

Un día fui al Vaticano. Me gustó el chaletito que se ha montado el Papa. Un poco suntuoso para mi gusto, la verdad, pero no está mal de espacio. Sin exagerar, la basílica de San Pedro debe tener más de cien metros cuadrados construídos, con sus confesionarios, sus altares, sus columnas y unas cosas que había en el techo que me dijeron que se llamaban frescos, como los de Pescanova.

Todo el mundo le hacía fotos a los cuadros, a los altares, a las estatuas y a las piernas de las turistas holandesas. Sin embargo, yo no pude levantar la vista del suelo. ¿Con qué lo friegan? Porque hay que ver lo limpio que está todo ¿eh? Claro, como que las monjitas visten hábitos hasta el suelo, se dan una vuelta por las capillitas y ya lo tienen todo barrido. Sin embargo mírame a mí. Como que luzco unas preciosas bermudas que dejan al aire mis atléticas y bronceadas pantorrillas, en mi casa, el suelo no me dura limpio más que el tiempo que tardo en derramar (sin querer, claro está) una cervecita bien fresquita. ¿Ves? en mi casa tambián hay frescos, como en la del Papa.

Cuando me paseaba por la plaza de San Pedro, justo al lado del obelisco ese que no es más que una burda copia mal hecha y en miniatura de la torre Agbar de Barcelona, me asaltó una duda que sin duda será objeto de interesantes y edificantes debates teológicos entre los cardenales de la curia romana: el equipo de fútbol del Vaticano, ¿juega la copa de la Uefa? Si les ganas, ¿te excomulgan? Es más, sus cheerleaders ¿son una facción avanzada de las Teresianas adoratrices de la hernia estrangulada de San Cucufate? Qué apasionante debate nos depara este siglo, queridos amigos.


Otro descubrimiento que hice en Roma fue uno que sin duda va a dejar boquiabierto al mundo cuando publique el trabajo de campo que estoy realizando estos días. En efecto, allí pude constatar la existencia de unos seres que yo juraría que se habían extinguido hace siglos y de cuya constancia tan solo quedaban ciertos vestigios en algunos mosaicos del templo de Venus. Se me escarchó el paladar al verlos, no te digo más.

Agárrate a la silla. Querida bloguera, querido bloguero: las italianas existen. Sí, sé que acabas de acabas de quedarte con la boca abierta de la impresión, que tú que has soportado la humillación de las hordas engominadas de esos spaghetti que arrasaban entre las féminas ibéricas, llegaste a pensar que esos seres se reproducían por esporas, que divinidades como Monica Belluci, Maria Cucinotta, Rosella Brescia o la berlusconiana Patrizia D'Addario, eran muñecas hinchables... bueno, a lo mejor en el último caso, así es. Es que il cavaliere es mucho cavaliere.

Pues resulta que Italia está plagadita de ellas, oye. Con sus ojos azules, sus melenas negras, sus sandalias, su piel morenita, sus piernassss... bueno, paro, que me estoy poneindo malito.

Un día, a las tres de la tarde, bajo un sol que derretía las pocas piedras que quedaban en pie en el recinto de los foros imperiales, me asaltó una duda que desde entonces, a pesar de los concienzudos tratados que he estado consultando, no he sabido resolver. La de tesis doctorales que van a nacer entre los expertos en Ciencias de la Antigüedad. Mi pregunta nació contemplando el templo de Marte
, junto a un grupo de turistas orientales, a pesar de los deslumbrantes rayos con los que el mamonazo del buen Helios se obstinaba en obsequiarnos. Ahí va: si cuando hace mucho sol, achinamos los ojos para protegernos de tanta luz, ¿qué narices hacen los chinos? ¿y los japoneses? A lo mejor los cierran directamente y por eso hacen tantas fotos. Como que no pueden ver nada, luego, en hotel se dedican a mirar todo lo que han retratado para saber dónde narices han estado.
Y hablando de narices, no me negarás que lo de Rómulo y Remo amamantados por una loba, suena a cuento achinado. Qué pasa, ¿que todas las lugareñas del Tíber se parecían a Belén Esteban y que antes de alimentarse de tan inhóspito ser, prefirieron amarrarse a la licántropa glándula? Aunque quién sabe, si maquillada, la Esteban es repulsivilla, no quiero ni pensar lo que parecerá esa tía perdida en medio de un bosque. A ver si va a resultar que en lugar de Rómulo y Remo, la fábula tiene que ver con Andreíta y su afamado pollo.


En fin, que no te aburro más, que entiendo que en vacaciones, tanta cultura de golpe es difícil de asimilar. Prometo el próximo post será más refrescante que un polo de limón. Eso sí, si te cae una gota al suelo, la monjita la pones tú.


17 julio 2010

Condenados a entendernos




El pueblo que no aprende su historia,
está condenado...


...a repetirla.

Fotografía tomada en las Ramblas de Barcelona el 24 de Abril de 1932. En la primera pancarta puede leerse "Los gremios de ultramarinos y comestibles quieren el Estatuto tal y como lo aprueba el pueblo de Catalunya".
 

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