12 noviembre 2010

El balcón


Cuando era niño, solía refugiarse en los silencios de la noche para asomarse al balcón y mirar las estrellas.
Mentalmente, las unía con sus diminutos dedos y jugaba a dibujar en el cielo, seres que otros niños no sabían comprender.


Dibújame un sueño y te daré un mundo, le dijeron aquellos ojos vestidos de luz.

Era tanta la dulzura que éstos vertían sobre él y era tan limpia aquella mirada, que vació el firmamento de estrellas e inventó mil colores nuevos para crear un cielo distinto que sólo ellos supiesen ver.


Hasta que un día, esos ojos se apagaron para él.
Y cuando quiso regresar a su balcón, se dio cuenta de que las estrellas aún seguían allí pero él ya había crecido demasiado y sus dedos eran ya tan grandes que, irremediablemente, las tapaban al intentar unirlas de nuevo para dibujar aquellos seres, que tiempo atrás, sólo él había creído entender.


06 noviembre 2010

Cambio de reglas


Pensaba que jugaba al parchís cuando se dio cuenta de que no era más que un simple peón en un inmenso tablero de ajedrez.
Lo malo no fue que ahora no entendiese las reglas. Lo peor fue que sus ojos se habían acostumbrado tanto a los colores, que ante tanto blanco y negro, sus pupilas sólo supieron ver un eterno horizonte pintado de gris.

27 octubre 2010

Sueños rotos


Por las noches, mientras ella dormía, él le tejía ilusionado un vestido estampado de sueños y botones de cristal.
Cuando casi estaba acabado, ella decidió descoser aquellas minuciosas puntadas y con los pocos retales que quedaron, optó por tapar la desnudez de aquella piel blanca, con una amarga realidad.

30 agosto 2010

Guarismos hipertensos



Jo, qué suerte tengo: menos mal que no soy brasileño. Yo es que si bajo de seis me pongo de un mimosón insoportable.
Qué legendaria pasión tan mal llevada la mía, por favor...

19 agosto 2010

Senatus PopulusQue Romanus

He estado unos días en Roma. Jo, ¡me he vuelto más culto! Antes, me dabas una piedra y a lo sumo te sabía decir "gris, pesa " y ya está. Sin embargo ahora, te la ubico en un templo, en una domus o unas termas (termae para los que sepáis latín como yo).

Un día fui al Vaticano. Me gustó el chaletito que se ha montado el Papa. Un poco suntuoso para mi gusto, la verdad, pero no está mal de espacio. Sin exagerar, la basílica de San Pedro debe tener más de cien metros cuadrados construídos, con sus confesionarios, sus altares, sus columnas y unas cosas que había en el techo que me dijeron que se llamaban frescos, como los de Pescanova.

Todo el mundo le hacía fotos a los cuadros, a los altares, a las estatuas y a las piernas de las turistas holandesas. Sin embargo, yo no pude levantar la vista del suelo. ¿Con qué lo friegan? Porque hay que ver lo limpio que está todo ¿eh? Claro, como que las monjitas visten hábitos hasta el suelo, se dan una vuelta por las capillitas y ya lo tienen todo barrido. Sin embargo mírame a mí. Como que luzco unas preciosas bermudas que dejan al aire mis atléticas y bronceadas pantorrillas, en mi casa, el suelo no me dura limpio más que el tiempo que tardo en derramar (sin querer, claro está) una cervecita bien fresquita. ¿Ves? en mi casa tambián hay frescos, como en la del Papa.

Cuando me paseaba por la plaza de San Pedro, justo al lado del obelisco ese que no es más que una burda copia mal hecha y en miniatura de la torre Agbar de Barcelona, me asaltó una duda que sin duda será objeto de interesantes y edificantes debates teológicos entre los cardenales de la curia romana: el equipo de fútbol del Vaticano, ¿juega la copa de la Uefa? Si les ganas, ¿te excomulgan? Es más, sus cheerleaders ¿son una facción avanzada de las Teresianas adoratrices de la hernia estrangulada de San Cucufate? Qué apasionante debate nos depara este siglo, queridos amigos.


Otro descubrimiento que hice en Roma fue uno que sin duda va a dejar boquiabierto al mundo cuando publique el trabajo de campo que estoy realizando estos días. En efecto, allí pude constatar la existencia de unos seres que yo juraría que se habían extinguido hace siglos y de cuya constancia tan solo quedaban ciertos vestigios en algunos mosaicos del templo de Venus. Se me escarchó el paladar al verlos, no te digo más.

Agárrate a la silla. Querida bloguera, querido bloguero: las italianas existen. Sí, sé que acabas de acabas de quedarte con la boca abierta de la impresión, que tú que has soportado la humillación de las hordas engominadas de esos spaghetti que arrasaban entre las féminas ibéricas, llegaste a pensar que esos seres se reproducían por esporas, que divinidades como Monica Belluci, Maria Cucinotta, Rosella Brescia o la berlusconiana Patrizia D'Addario, eran muñecas hinchables... bueno, a lo mejor en el último caso, así es. Es que il cavaliere es mucho cavaliere.

Pues resulta que Italia está plagadita de ellas, oye. Con sus ojos azules, sus melenas negras, sus sandalias, su piel morenita, sus piernassss... bueno, paro, que me estoy poneindo malito.

Un día, a las tres de la tarde, bajo un sol que derretía las pocas piedras que quedaban en pie en el recinto de los foros imperiales, me asaltó una duda que desde entonces, a pesar de los concienzudos tratados que he estado consultando, no he sabido resolver. La de tesis doctorales que van a nacer entre los expertos en Ciencias de la Antigüedad. Mi pregunta nació contemplando el templo de Marte
, junto a un grupo de turistas orientales, a pesar de los deslumbrantes rayos con los que el mamonazo del buen Helios se obstinaba en obsequiarnos. Ahí va: si cuando hace mucho sol, achinamos los ojos para protegernos de tanta luz, ¿qué narices hacen los chinos? ¿y los japoneses? A lo mejor los cierran directamente y por eso hacen tantas fotos. Como que no pueden ver nada, luego, en hotel se dedican a mirar todo lo que han retratado para saber dónde narices han estado.
Y hablando de narices, no me negarás que lo de Rómulo y Remo amamantados por una loba, suena a cuento achinado. Qué pasa, ¿que todas las lugareñas del Tíber se parecían a Belén Esteban y que antes de alimentarse de tan inhóspito ser, prefirieron amarrarse a la licántropa glándula? Aunque quién sabe, si maquillada, la Esteban es repulsivilla, no quiero ni pensar lo que parecerá esa tía perdida en medio de un bosque. A ver si va a resultar que en lugar de Rómulo y Remo, la fábula tiene que ver con Andreíta y su afamado pollo.


En fin, que no te aburro más, que entiendo que en vacaciones, tanta cultura de golpe es difícil de asimilar. Prometo el próximo post será más refrescante que un polo de limón. Eso sí, si te cae una gota al suelo, la monjita la pones tú.


17 julio 2010

Condenados a entendernos




El pueblo que no aprende su historia,
está condenado...


...a repetirla.

Fotografía tomada en las Ramblas de Barcelona el 24 de Abril de 1932. En la primera pancarta puede leerse "Los gremios de ultramarinos y comestibles quieren el Estatuto tal y como lo aprueba el pueblo de Catalunya".

14 julio 2010

Cita con Dido


La descubrí el 15 de diciembre de 2006. Aquel "A ti me entrego, muerte. Tu beso es mil veces más leal que las promesas de los hombres" que pronunció la reina Sofonisba me recordó, en cierto modo, al trágico final de la Madama Butterfly de Puccini.
Desde entonces, he sido seguidor fiel de las historias de esas Mujeres de Roma que nos han encandilado a tantos. He disfrutado, aprendido y suspirado con la calidad humana y literaria de la autora de uno de los blogs, a mi juicio, más brillantes y consolidados que tenemos en el panorama bloguero español.

Pues bien, resulta que mañana, 15 de Julio, en el marco incomparable del Reial Cercle Artístic de Barcelona, en pleno corazón del gótico de esa Barcino que bien podría haber sido el escenario de las historias de aquellas Mujeres de Roma, voy a tener el honor y el placer de saludar a Isabel, la autora de ese blog.

Me gustaría aprovechar la ocasión para animar a todos los que viváis cerca de la capital catalana a que os acerquéis a la presentación de su novela. "Dido, Reina de Cartago". Los que os hayáis zambullido en el blog de Isabel, ya sabréis de qué os hablo pues Isabel utilizó a muchos blogueros como personajes de la serie "Dido y Eneas". Por allí aparecían el añorado Acus, Charles de Batz, Unjubilado, mi adorable hechicera Morgana, Almena, Goathemala y tantísimos otros que, bajo la maestría de Isabel, formaron parte de una historia tan hermosa como absorbente.

Así que, ya lo sabes. Mañana, 15 de Julio, a las 19:30 tienes una cita con Isabel en el Palacio Pignatelli, carrer dels Arcs 5, Barcelona. Aquí te dejo el cartel que se ha editado para la ocasión, ¿vale?
Nos vemos allí.


12 julio 2010

Goooool


Gracias. Cuarenta y cinco millones de gracias.
Nos habéis hecho grandes... ¡a tots!

09 julio 2010

Horror

Cuando uno se entera de estas cosas, sólo es capaz de sentir una rabia inmensa y de perder, quizá definitivamente, la fe en los seres humanos:

Talibanes de Afganistán ejecutan públicamente a una criatura de siete años, al encontrarla culpable de ser espía del gobierno.


Quizá alguno de vosotros ya lo sabía. Yo acabo de enterarme y estoy absolutamente conmocionado. No tengo palabras para describir lo que siento ahora mismo... Nos hemos vuelto locos.

03 julio 2010

Color

Supo que habían dado sepultura a su sueño, que había llegado el momento de agachar la cabeza por enésima vez. Se convenció de que el color de los días sería el gris, de que el sol dormiría para siempre en su lecho de poniente y de que sus manos jamás volverían a tejer aquellas palabras que habían construído el cielo en el se obstinaba en vivir.
Y fue entonces cuando, en un agónico esfuerzo, levantó la vista y los vio. Allí estaban: fieles y eternos.
.. Aquellos ojos y aquellas ocho letras que pintaron las lágrimas de verde y su universo de carmín.
 

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