12 enero 2010

Coordenadas



Una de dos. O esto de la crisis es más grave de lo que pensaba o es que hay mucho torpe por ahí.

07 enero 2010

Antroponimia


Un amigo mío que es informático va a tener mellizos. Bueno, él no, su mujer. Está más contento.
Charlando sobre los avatares de la paternidad, me ha dado por preguntarle qué nombre les pondrán a sus retoños y me ha dicho que todavía no lo tenían decidido.
Le he propuesto que al que nazca primero le llame Controlcé y al segundo Controluve...
No lo ha entendido. Jo.
Cuánto daño le está haciendo Linux al desarrollo de la onomástica española.

02 enero 2010

Sex-appeal

Después de algún día haciendo el gandul, he vuelto a abrir el correo del trabajo y he hecho un descubrimiento: soy un ligón. Jo, estoy más contento. Quién me lo iba a decir a mí, que la última vez que una mujer me dijo algo agradable fue cuando aquella venerable anciana me regaló un maravilloso "Gracias, guapetón" el día que la dejé colar en el súper porque sólo llevaba una caja de galletas sin azúcar.
Resulta que el nuevo año me ha regalado un ejército de mujeres que quieren intimar conmigo... Bueeeno, vaaale, de acueeerdo, un ejército no, pero que conste que cuatro sí, ¿eh?
Tengo el ego, que no hay quien me tosa.

Me han enviado fotos y parece que sus intenciones son formales, que ya está uno harto de tanta pelandrusca. Vale que sus sintaxis a la hora de expresarse, ya sea en castellano o en inglés, son un pelín singulares, pero oye, más majas que son.

Esta se llama Olga, como mi vecina, y dice que quiere una foto mía. Yo estoy por enviarle una en la que se me ve de espaldas. Al fin y al cabo no habrá demasiada diferencia entre nuestras fotografías porque con la cantidad de maquillaje que parece que usa, me da la impresión de que cuando se desembadurne, lo mismo aparece una doble de doña Esperanza Aguirre.



Esta otra se llama Ekaterina y tiene 36 años. Yo le llamo Katty. La confianza, ya sabes.
Me cae un pelín mal, la verdad, porque eso de empezar una tierna misiva de amor diciendo que la diferencia de edad es lo que menos importa, no sé cómo tomármelo. Es como si yo contesto a su carta y le digo que la diferencia de talla de sujetador no es obstáculo para nuestro amor.



La tercera se llama Lena y es una tierna jovencita de 29 años. Me cuenta que ha recibido mi carta y que la ha enamorado, lo cual me llena de orgullo. Si sin haberla escrito cae rendida a mis pies, no quiero ni pensar lo que va a ser de ella cuando despliegue mi prosa cervantina.


Y ésta es la cuarta. No me acuerdo de su nombre (todavía tengo resaca) pero no sé por qué me ha parecido un pelín fresca. Es que me cuenta que lo que más le gusta es "hacer hijos" y la verdad, para ser la primera vez que se dirige a mí, con lo tímido que es uno, considero que va demasiado deprisa.



Debo reconocer que hay algo que me tiene un poco intrigado. Todas son rusas, lo cual ya es casualidad, ¿no? No sé a qué se debe esta coincidencia pero pensando, pensando, creo haber dado con la solución. Me da la impresión que mi legendaria pasión latina ha traspasado nuestras fronteras y ya va camino de Siberia. Me extraña, eso sí, que en el viaje de mi afamada pasión, no me haya escrito ninguna española ni ninguna francesa, pero ahí estoy, sin perder la esperanza.
Un amigo mío me ha dicho que tenga cuidado, que se trata de un timo o algo así, pero está claro lo que le pasa al muy mamón. Se muere de envidia. Mientras a mí me agasajan mujeres de infarto, a él sólo le envían anuncios de Viagra y a juzgar por lo soso que es, ni así, oye.

Te dejo, que voy a leer el correo otra vez para ver si mi singular atractivo ha sido la red en la que ha quedado atrapada otra bella doncella. Mira que si esta vez me escribe una finlandesa...

08 diciembre 2009

Treinta euros a la una, treinta euros a las dos,...

Últimamente, mi hija pequeña está mosqueantemente aduladora. Me repite demasiado a menudo frases como "Papá, tú sí que vales", "Eres el mejor padre del mundo", "A cuántos niños les gustaría tener un padre como tú",... y regalos para los oídos del mismo estilo.
Un servidor, que tiene su corazoncito, se deja adular e incluso, por qué no, corregirla ligeramente diciéndole que no es que uno valga mucho, es que lo vale todo. Ya sabes, la caridad empieza por uno mismo.
A pesar de todo, estoy un poco mosca. ¿A qué viene tanto peloteo repentino? No noto yo que haya cambiado mi comportamiento. Al fin y al cabo, sigo siendo el mismo pringado que baja a la despensa a buscar zumos cuando se acaban, aunque tras habérnoslo jugado a ver quién saca la carta más alta, yo haya obtenido un meritorio As (debes saber que en mi hogar, dulce hogar, un As vale más que cualquier otra carta si y sólo si, dicha carta no me toca a mí, puesto que en este caso, el As es degradado a un mísero uno).
Total, que pensando, pensando, creo ya he dado con la solución. En estos momentos, sospecho que tanto interés en ensalzar mi cotización tiene que ver con esta noticia:


Jo, mira que si me subasta. Porque yo me pregunto ¿a cuánto está el kilo de Tanhäuser hoy en día? Vale que la Navidad se acerca y que todos sabemos que eso supone un incremento de los precios de los cárnicos, pero es que yo... a mis años... ya voy a la baja (esto último es un chiste desternillante, ¿eh? no te vayas a creer lo que no es).

La verdad es que estoy preocupado. No ya porque me pueda vender, que también, sino por el hecho de que no ajuste el precio correctamente y me convierta en una simple ganga. Conociéndola, es capaz de incluir en el lote, además de un padre extraordinario, unas zapatillas de Hello Kitty que se le han quedado pequeñas y para las cien primeras pujas, un dibujo del gato Felix que, todo hay que decirlo, le sale de narices a mi "ñiñña".
Así que ya sabes, si algún día ves mi foto en eBay, ni se te ocurra pujar por mí y si lo haces, espérate a Febrero. Con lo bicho que es mi hija, es capaz de venderme en Enero, de rebajas, y ya sólo le faltaba eso a mi maltrecha autoestima.

18 noviembre 2009

Pánico

La semana pasada estuve, por motivos laborales, en una bonita población cercana a la muy renombrada villa de Madrid.
Un ambiente agradable. Reencuentro con amigos. Trabajo intenso pero sin agobios. Risas, camaradería, abrazos... Vamos, lo que viene siendo currar sin currar.

Todo iba de perlas... hasta que llegaron ellos.
Sin saber ni cómo ni de dónde salieron, un ejército de extraños seres empezaron a adueñarse del idílico lugar donde nos alojábamos.
¿Quiénes eran esos individuos? ¿qué querían? ¿de dónde venían?


El intrépido Tanhäuser, en un ejercicio detestivesco sin precedentes y arriesgando su integridad física y moral, se adentró sigilosamente entre las tropas enemigas hasta que consiguió desenmascararlos.

Este es el retrato robot de los "simpáticos" personajes con los que compartí alojamiento, desayunos, comidas y cenas. Todavía no me he recuperado del susto.
  • Los kikos. Fanáticos seguidores de Kiko Argüello. Especímenes empeñados en que pensemos que el Opus es el ala progre de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. El calificativo de secta se queda demasiado pequeño para este siniestro grupo. Hay que ver lo que desafinan cuando cantan antes de cada comida.
  • La subcomisión Espiscopal para la Familia y Defensa de la vida. Más de cien de personas dispuestas a aclamar contra un pérfido Estado que se obstina en separar el poder eclesiástico del poder civil. Muchos lucían un pin que rezaba "No a la EpC". Al principio sospeché que pretendían la abolición de la "Ensalada picante de Calabacín", pero por el contenido de las conversaciones que pude escuchar, sus pretensiones se dirigían hacia la abolición de derechos fundamentales de las personas. Menos mal, porque a mí las ensaladas picantes me gustan un montón.
  • Seguidores de la Nueva Medicina Germánica. Defensores de las peculiares tesis de Ryke Geerd Hamer. Entre otras lindezas, este singular aspirante a premio Nobel, afirma que eso del uso de la quimioterapia para los pacientes de cáncer responde a una conspiración de los judíos, dirigidos por el Papa, para acabar con la Humanidad. Sus tesis sobre las operaciones de fimosis son delirantes.
Recuérdame que mañana solicite, urgentemente, un plus de peligrosidad en la nómina de Noviembre. Fijo que esta vez me lo he ganado.

12 noviembre 2009

Desbordado

¡Madre mía! ¡Un mes sin pasar por aquí! ¡Esto es imperdonable!
Es que estoy absolutamente desbordado. Sería largo y aburrido de contar, por lo que te ahorro el ladrillazo, pero te aseguro que casi, casi, estoy de regreso.

Mañana me voy a Madrid a resolver unos asuntillos. Te prometo que a la vuelta todo volverá a ser como antes. Me esperas despierto/a, ¿vale?

Una preguntilla solamente. Eso de dormir más de seis horas de vez en cuando, era agradable, ¿verdad?

12 octubre 2009

Ascenso descendente

Con la cantidad de gente competente que hay por ahí, y resulta que me han hecho un mandamás del sitio en el que trabajo. Así va el país. Luego dirán que hay crisis.
Ahora, el pelelillo de Tanhäuser será uno de ésos que tienen secretaria, despacho propio con plantas que no son de plástico, máquina de café personal e intransferible y un montón de clips que puedo llevarme a casa sin remordimientos de conciencia. Jo, la de pulseras que voy a hacer...
Según como se mire, es una noticia buena y mala a la vez. Es buena para mis futuros "subordinados" (Dios mío, qué mal suena esta palabra). Es que a mí lo de mandar nunca se me ha dado del todo bien. Basta con echarle un vistazo a la habitación de mi hija pequeña para darse cuenta de ello. Porque mira que en casa no paro de insistir en el hecho que las camisetas sucias no se orientan bien, que no acaban de reconocer por sí solas, el camino que deben seguir desde la pata de la cama hasta el cesto de la ropa sucia y que por eso hay que echarles una mano. Pero ni por ésas, tú.
Así que como que no sé nada de mandar, me temo que me voy a tragar unos cuantos marrones yo solito y, a lo mejor, voy a estar un pelín ocupadillo. Pero no te preocupes, porque la primera medida de mi brillante gestión va a ser el diseño de un impecable plan de escaqueo que me va a permitir zambullirme de nuevo en los blogs de los amigos.
Me esperas un poquito, ¿vale?

28 septiembre 2009

Las dos Españas

A principios del siglo XX, a la salida del Gran Teatre del Liceu, los partidarios de Wagner y los de Verdi se enzarzaban en violentas discusiones sobre cuál de los dos compositores era mejor. A los argumentos artísticos les seguían, en muchas ocasiones, insultos que derivaban alguna vez en la agresión física.
Es que somos así. Siempre nos ha gustado discutir y tomarnos las cosas a la tremenda. Si encima añadimos que por algún defecto genético, no percibimos el color gris, siempre tenemos que apuntarnos a los de negro o a los de blanco, pero eso del término medio, como que no está hecho para nosotros.
Lo que pasa es que hace pocos años, era más fácil tomar partido ante las disyuntivas: eras de Ciencias o de Letras, de derechas o de izquierdas, de vino o de cerveza, de mar o de montaña, del Madrid o del Barça (con permiso del Atleti), de rubias o de morenas, de carne o de pescado, de parqué o de gres, de alfombra o de moqueta,...
Sin embargo ahora... ¿¿¿alguien puede decirme qué criterio debo seguir para saber si soy de la Esteban o de la Campanario??? Es que la duda me está ahogando, jolines ya.

11 septiembre 2009

Cromatismos

Noticia de última hora.

La escolarización de la ciudadana Sofía de Borbón Ortiz, hija del ciudadano Felipe de Borbón y Grecia y de la ciudadana Letizia Ortiz Rocasolano, es inminente. Por este motivo, se ha producido un intento de abolir los lápices rojos, amarillos y morados, en el centro donde dicha ciudadana está matriculada, con el fin de no herir la soberana sensibilidad de la familia de ésta.
El citado intento ha tenido como consecuencia un motín en la conflictiva clase de Las Ardillas. Según fuentes bien informadas, sin el color morado, los dibujos no salen tan chulis y es imposible colorear adecuadamente y sin salirse de la raya, al koala que está durmiendo en la nube.
El cabecilla de tal rebelión responde al apodo de "Carlitos limpiatelosmocos" el cual, tras arduas negociaciones acepta, como mucho, la abolición del color pistacho.
-Si quitan algún color, que sea el verde moco, - afirmó el peligroso líder, - es que al mío se le ha roto la punta cuando lo usé como lanza del Playmóbil pirata.

Seguiremos informando.

09 septiembre 2009

H1N1

Qué raro es todo ahora, ¿verdad? Eso de regresar de las vacaciones, ver a los compañeros y a las compañeras y tener miedo de darles la mano o de encasquetarles ese par de ósculos mejilleros bien dados.
Es como si, de repente, esa distancia de seguridad que defendemos frente a aquellos que creen que el desodorante es un adorno del cuarto de baño, la hubiésemos ampliado a todo bicho viviente. Y todo por culpa de esa cosa que llaman gripe A.
Yo creo que este tema se está yendo de madre. En mi siempre modestísima opinión, sostengo que las autoridades sanitarias, en lugar de acojonarnos advirtiéndonos que no nos besemos, que no nos toquemos y lo que es peor, que nos duchemos, deberían lanzar mensajes más imaginativos y que tuviesen el mismo efecto sanitario.
Opino que la ministra de Sanidad, escoltada solemnemente por los ministros de Cultura y de Educación, tendría que celebrar una rueda de prensa para comunicarnos que en plena era de modernidad, ya está bien de tanto beso y tanto abrazo, que parecemos Teletubbies, jolines ya, y que ya es hora de que adoptemos maneras de saludarnos mucho menos primitivas y más acordes con el grado de desarrollo que ha alcanzado el país. Así, debería anunciar la creación de la figura jurídica del "hortera patrio" e incluir como tal horterada, el apretón de manos o los besos lanzados al aire a ambos lados de las mejillas del saludado. Una vez demonizadas esas antiguas prácticas salutatorias, deberían hacer una agresiva campaña publicitaria con alternativas mucho más "cool", más modernas y, lo que es más importante, mucho más asépticas, que sustituyeran a las anteriores. Veamos algún ejemplo.

- Método mercenario. Cuando veas a la persona a la que debes saludar, en lugar de besarla o de darle la mano, le regalas un billete de 50 euros. Es cierto que en Catalunya, una medida como ésta supondría que no saldríamos de casa ni aunque nos echasen de ella, por miedo a encontrarnos con algún conocido y tenernos que rascar el bolsillo. Bien pensado, eso que nos ahorramos en el sufrido desgaste de los zapatos. La pela, es la pela, ya sabes.

- Método babosa.
Consiste básicamente en agasajar a los oídos del saludado con toda una batería de palabras bellas que ensalcen su apuesta figura, a cambio de no rozar ninguna parte de su anatomía. No te creas pero tiene sus ventajas. Por ejemplo, esa secretaria de recursos humanos por la que has suspirado desde que entraste en la oficina, conocerá, al fin, tu opinión sobre el movimiento de sus caderas, la tersura de su rostro o la perfección de sus pestañas y parece que no, pero lo mismo hasta ligas y todo (sin rozarse, eso sí).
Debo reconocer que este sistema tiene sus inconvenientes, porque imagínate que un día tienes que saludar al lissssto de tu cuñao. ¿Qué le dices? "Qué inteligente te has vuelto", "cuánto has adelgazado" o lo que es peor, "qué bien me caes". Ya se ve que no funcionaría. Se te escaparía la risita, se notaría demasiado que mientes como un bellaco y acabarías recurriendo al método anterior, con lo que el lissssto de tu cuñao, además de ser un gañán, se hará rico a tu costa.

- Método rondalla. Aunque, infructuosamente, Gabino Diego ya lo intentó popularizar en la oscarizada película de Fernando Trueba, creo que una campaña publicitaria adecuada podrá relanzarlo debidamente.
El método es simple. A la que te encuentres con una amistad, en lugar de besarla, la miras tiernamente, abres tus brazos y sacando ese tenor que todos llevamos dentro le sueltas aquello de "Estas son las mañanitas que cantaba el rey David, hoy por ser día de tu santo, te las cantamos a ti...". Existe una variante menos lograda que consiste en cantarle "Carrascal, Carrascal, qué bonita serenata", pero queda de borracho o de gamberro. Tú mismo, pero opino que para espectáculos lamentables, ya tenemos bastante con la dirección del PP.

- Método ojitos. Requiere destreza, es cierto, pero tiene su aquél. El truco de este método reside en saludar a tu conocido/a con una sugerente caída de párpados de ésas que te bajan los pantalones y te hacen tragar saliva. Te advierto que a la que Monseñor Rouco Varela sepa que la pones en práctica, fijo que te excomulga, porque reconócelo, si Maria Grazia Cucinotta (menudo apellido, ¿verdad?) te da la mano, ni fú ni fa. Lo único que consigue es que no te la laves y que te llamen guarro. Ahora bien, como te lance una miradita de las suyas, dulcificada por una caída de párpados de las que arrastran pestañas, a más de uno lo ingresan en la UVI.
Advertencia: este método no debe usarse si eres bizco o si tienes resaca. Si padeces ambas cosas, da igual. Bastante tienes con lo tuyo como para ir pensando en saluditos.

En fin, espero que más o menos te haya quedado clara la idea que hay detrás. Yo, por si acaso, voy a ver dónde he puesto el rímel, porque nunca se sabe.

¡Ostras! ¡la una! ¡y mañana tengo que madrugar! Me voy a dormir. Un besit... ups, estooooo, un piropo de buenas noches.

 

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