09 mayo 2007

Promesa


Voy a subir muy alto
y traeré un trocito de cielo,
para que pintes de azul
el color de tus sueños.

05 mayo 2007

Otro meme. Ya van tres

Ya está aquí el tercero y éste es de los peligrosos, de aquellos que a la que te descuidas, zas, ya has dicho algo de ti. Mabana, mi querida y dulce Mabana, me pasa uno de esos memes que sin darte cuenta te dejan en pelota picada.
Como que yo soy muy tímido le he dicho a mi otro yo que lo conteste por mí. Miedo me da, porque mi otro yo es un bocazas impresentable que no se toma las cosas en serio y no se da cuenta que tiene la gracia en ese sitio que yo me sé. El caso es que como que ando atareadillo (todavía no he limpiado el polvo), no me ha dado tiempo a revisarlo y le he pedido (a mi otro yo) que lo publique directamente. Espero que no se haya metido con nadie y que no haya pregonado a los cuatro vientos las vergüenzas inconfesables de uno. Pasaré más tarde, a ver si ha hecho algún estropicio considerable.
No me atrevo a asignarle el meme a nadie, aunque mi tercer yo (el cotilla), se lo pasaría a, como mínimo, dos docenas de amigos bloggers. Si alguien tiene ganas, que no se corte. Mi cuarto yo se lo agradecerá.

DIEZ EMOCIONES

  1. ¿Echas en falta a alguien ahora mismo? A mi estilista. Fíjate qué hora es y yo con la manicura sin hacer. Si es que la gente no es seria. Luego todo serán prisas y no me arreglará las pieles de las uñas. Oigsss.
  2. ¿Estás contento? ¿Sin mi estilista? Estoy que muerdo. ¿Dónde se habrá metido este hombre?
  3. ¿Estás hablando con alguien ahora mismo? Me has pillado cuando estaba llamando al móvil de mi estilista, pero me ha salido el contestador. ¿Será posible?
  4. ¿Estás aburrido? Lo que estoy es cansado. He tenido un día horrible, encima llueve, me he dejado fuera la ropa tendida... y mi estilista sin llegar.
  5. ¿Eres alemán? Ich bin ein berliner decía Kennedy y eso que él era yanqui. Tengo un amigo de Mallorca, ¿eso sirve? Al fin y al cabo media isla es de los alemanes.
  6. ¿Eres irlandés? Yo es que soy más de Heineken, aunque a mi estilista le gusta la Guiness. Que no veas cómo le huele el aliento después.
  7. ¿Eres francés? Si Ségolène gana las elecciones el domingo, lo seré el lunes. Supongo que la pregunta se refería a la nacionalidad, ¿no? porque guarradas no, ¿eh?
  8. ¿Eres italiano? Antes lo era para ligar pero ni por esas. Y eso que le ponía mucho interés.
  9. ¿Tus padres están aun casados? Ayer cuando hablé con ellos por teléfono sí, llamaré hoy, a ver si sigue igual la cosa.
  10. ¿Te gusta alguien ahora mismo? Mejor que me pregunten si me disgusta alguien, porque la lista es más corta. Con Bush, Acebes, Aznar y cuatro más acabamos enseguida.

DIEZ FAVORITOS

  1. Televisión. ¿Encedida o apagada?
  2. Flor. La de lis, por supuesto. Yo es que tengo un porte regio muy logrado. Lástima que mi cuenta corriente no opine lo mismo. Fíjate que hasta mi madre me decía que era el rey de la casa. Claro, que ahora que lo pienso, también se lo decía a mis hermanos. Debe ser que lo de ser rey nos viene de familia.
  3. Color. No soy racista, aunque reconozco que las personas de color fucsia pálido me dan un poquillo de repelús. No es por nada, pero es lo que dice mi estilista, que a ver qué camisa se ponen con ese color de piel. Unos horteras, vamos.
  4. Deporte. Si no cansa, cualquiera, aunque a veces, subo por las escaleras en lugar de usar el ascensor. Que por cierto, aquí tengo una pregunta, ¿porqué le llamamos ascensor y no descensor? ¿Acaso los ascensores que usamos no descienden?
  5. Supermercado. Hombreeee, está claro y si no que se lo pregunten a Churruán. Si venden Vulcanitos, el que sea.
  6. Grupo de música. El que pone mi vecino a todo volumen a las doce de la noche seguro que no. ¡A ver si se vuelve sordo de una vez, el mamón!
  7. Canción. Las nanas, por supuesto. Me quedo dormidito así, todo acurrucadito. Más mono que estoy.
  8. Libro. El de la Selva. Yo es que tengo mi pronto salvaje.
  9. Animal. El osito de peluche de mi hija. ¡Es más cuco! Además lo tenemos muy bien enseñado. Que le dices que no se mueva de un sitio y oye, que te hace caso.
  10. Estado. ¿El mío? Sólido o líquido. El gaseoso es de guarros. Uno, otra cosa no, pero es muy educado.

DIEZ HECHOS

  1. ¿Color de cabello? Si me hacen la pregunta después de que venga mi estilista, mucho mejor. Es que no sé cómo me teñirá hoy. A ver si se marca unas mechas bien atrevidas el bribón.
  2. ¿Color de teléfono? ¿Los hay de colores? El mío tiene teclas.
  3. ¿Color del coche? ¿Antes o después de llover? Lo digo por el barro que lo camufla.
  4. ¿Estilo de cabello? Supongo que como todo el mundo. Mis cabellos son así como estrechos, finitos y pegados a la cabeza. Limpitos, eso sí.
  5. ¿Color de ojos? ¿Cuál de los dos?
  6. ¿Talla de zapato? Yo tenía un amigo que le variaba la talla del zapato cuando se cortaba las uñas de los pies. El halcón le llamábamos. Era más guarrete... Ahora tiene una zapatería.
  7. ¿Talla de anillo? ¿Los anillos tienen talla? Hay que ver lo que inventan. No quiero ni pensar dónde se los pone la gente.
  8. ¿Color de piel? Según la estación del año pero nunca fucsia pálido, a ver si cambio de bronceador.
  9. ¿Disponible? Depende de para qué. Si es para planchar, ni de coña.
  10. ¿Zurdo o diestro? Siniestro.

DIEZ COSAS SOBRE MI VIDA

  1. ¿Has estado enamorado alguna vez? Huy qué pregunta.
  2. ¿Crees en el amor? ¿Filial? ¿paternal? ¿a primera vista? ¿a tercera?... Hay que especificar.
  3. ¿Por qué fallaron tus relaciones anteriores? Decían que yo era demasiado pasional, detallista, guapo y atractivo, aunque sospecho que la razón real es que se me olvidaban las fechas de sus cumpleaños y lo que es peor, que equivocaba sus nombres. Si es que no sé dónde tengo la cabeza.
  4. ¿Te han roto el corazón alguna vez? El corazón no, pero el páncreas me lo tienen machacadito.
  5. ¿Alguna vez le has roto el corazón tú a alguien? Sí. Yo es que soy un manazas. Corazón que me das, corazón que se me cae. Con los corazones me pasa igual que con la porcelana. Sin embargo con los pulmones no me pasa lo mismo. Qué cosas, ¿no? Claro, como que están llenos de aire, debe ser que pesan menos.
  6. ¿Alguna vez te has enamorado de tu mejor amigo(a)? Es que mi mejor amigo es heterosexual y yo también, así que lo tenemos fatal. Aunque ahora que lo pienso, en la ducha del gimnasio a veces me hace ojitos. Huy, ya verás cuando me chive a su mujer.
  7. ¿Tienes miedo al compromiso? Si el tal compromiso tiene pelo, colmillos y ruge, sí, definitivamente sí. Reconozco que soy un gallina.
  8. ¿Eres celoso(a)? Sí hombre, con lo que me costaba ligar, encima voy a poner pegas.
  9. ¿Te han besado la mano? Sí, pero sin lengua. Mecachis, a ver si la próxima vez. Es que hay mucha estrecha y mucho prejuicio por ahí.
  10. ¿Has tenido alguna vez un(a) admirador(a) secreto(a)? Sí claro, si hasta salió publicado en los periódicos. Lo que pasa es que entonces dejó de ser secreto y dejó de admirarme. Cómo está la prensa amarilla últimamente.

DIEZ COSAS - ESTO O LO OTRO -

  1. ¿Amor o Lujuria? Para nombre me gusta más María. No sé, llamadme clasicón, pero llamarse Lujuria Martínez Carrasco debe ser una faena. Que la gente es muy criticona después.
  2. ¿Cerveza o whisky? Según la distancia del váter más próximo. Le preguntaré a mi estilista, a ver.
  3. ¿Noche o día? Dependiendo de la fase lunar. Los cáncer somos muy raros para esto de la Luna. Te la mencionan y es como si te mentasen a la madre.
  4. ¿Relación estable o rollo de una noche? ¿Qué es un rollo de una noche? Me faltan datos.
  5. ¿Televisión o Internet? La radio, por supuesto.
  6. ¿Pepsicola o Cocacola? A mí lo que tiene cola no me va. Desde que era pequeñito, siempre me gustaron las señoras.
  7. ¿Playa o montaña? Depende de para qué. Escalar una playa no tiene gracia, la gente te mira extrañada y encima se te llenan las botas de arena. Un fastido, vamos.
  8. ¿Dinero o familia? ¿Los cuñados son familia? Porque entonces ni me lo pienso. Por cinco euros te los vendo embaladitos.
  9. ¿En persona o por teléfono? Según el aliento. Es que hay gente que lo de la halitosis lo lleva fatal. Qué costará lavarse los dientes, ¿verdad?
  10. ¿Carne o pescado? La pregunta, ¿es culinaria o sexual?

DIEZ COSAS QUE ALGUNA VEZ

  1. ¿Alguna vez has espiado a alguien? Mmmmm, ¡sí!, al mamón de mi vecino para ver si era él el que dejaba la basura fuera del contenedor.
  2. ¿Alguna vez hiciste algo de lo que te arrepientes? Sí. Estornudar cuando espiaba a mi vecino. No veas cómo se puso. Que si era un cotilla, que si un desconfiado, que qué me había creído,... Ufff un escándalo.
  3. ¿Tienes tatuajes? ¿Los lunares valen?
  4. ¿Alguna vez has hecho puenting? A veces he montado en el metro en hora punta. Eso sí que es deporte de aventura, sobre todo en verano. Encima como que soy alto, me suben todos los olores. Bufff, horroroso, de verdad.
  5. ¿Alguna vez has hecho paracaidismo? Yo es que soy más del encaje de bolillos. Oye, que tiene su aquél con las agujitas y eso.
  6. ¿Alguna vez has acabado entero el juego del comecocos? No sé, pero una vez acabé un Sudoku. ¡Me puse más contento! Luego resultó que estaba mal. Me sobraba un ocho.
  7. ¿Alguna vez has querido a alguien como para dolerte? Me hice amigo íntimo de mi dentista. ¿Ella vale?
  8. ¿Alguna vez has matado a un hombre? No, pero cuando descubrí que mi vecino dejaba la basura fuera del contenedor le dije "incívico" con saña (¡que se fastidie!). Encima va el tío y para vengarse se compró un cortacésped más potente que el mío. Este no me conoce. Se va a enterar.
  9. ¿Alguna vez has bailado bajo la lluvia? ¿Por qué te crees que empezó a llover?
  10. ¿Alguna vez has besado a alguien en la lluvia? Yo es que prefiero besar en la cara, en el cuello, en los labios, no sé, soy más clásico. Que por cierto, ¿dónde tenemos la lluvia las personas? No. Calla, calla, no me lo digas, que me ruborizo.

04 mayo 2007

La mami de Paquirrín

España es un circo maravilloso. Los turistas ya no vienen buscando sol, playa, sangría y fiesta. Eso lo pueden encontrar en otros sitios. Ahora vienen a sentarse tranquilamente con su bolsa de pipas a ver qué se cuece en este ruedo ibérico.
Ayer, sin ir más lejos, detuvieron ni más ni menos que a la madre de Paquirrín (ay que chiquitín). A mí me dijeron que era ella, pero yo no la vi bien, porque a pesar de ser noche cerrada, la señora lucía sus eternas gafas de sol, que digo yo, ¿se duchará con ellas puestas también? O mejor, ¿se duchará?
Ser chorizo es lo que tiene, que de vez en cuando te enchironan. Es como aquello que dicen que si comes chocolate, te salen granos. Yo no sé si es verdad pero lo que sí me comentan es que más de un preso está interesado en poner un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por si le ponen a la Pantoja de compañera de celda. La gente como es, tampoco es para tanto, por un poquito de barba pelusera que tenga la señora, nos ponemos de un tiquismiquis. Peor sería que te pusieran a Paquirrín (ay que chiquitín). Al fin y al cabo, el mal trago se lo han llevado los policías que la interrogaron, que ante la orden de que “lo cantase todo”, ella (la más bella) amenazó con iniciar su repertorio con el “Yo soy esa” y su celebrada “Marinero de luces” (ésta iba dedicada a Popeye el Marino). Tres de ellos están de baja por depresión y el que era sordo sigue preguntándose cómo se ducha uno con las gafas de sol puestas.

Eso sí, los que son unos cracks son nuestros políticos. Parece ser que a unos cuantos nos les ha hecho gracia que detengan a tan ilustre personalidad patria y han montado en cólera, así que se han descolgado con unas frasecitas que ponen los pelos de punta. Espero que esto último no le haya pasado a la madre de Paquirrín (ay que chiquitín) porque va a parecer un pompón (con gafas de sol, eso sí).

Pasen y vean, las palomitas y los pistachos los ponemos nosotros.

"¿En qué país estamos en el que el etarra Ignacio de Juana Chaos se pasea por la calle y sin embargo se detiene a tonadilleras como si fueran terroristas?" Miguel Arias Cañete (alias "Me pongo morado de ternera"). Secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP.

"Recomiendo a la cantante que se presente a las elecciones de mayo en las listas de ANV porque los delitos salen gratis a la izquierda abertzale." Antonio Basagoiti (alias "Antonio Basagoiti"). Alcaldable por el PP a la alcaldía de Bilbao.

"Hay desproporciones evidentes que tienen como objetivo despistar de lo esencial y trasladar realidades distintas de lo que desgraciadamente nos acompaña". El más grande, Eduardo Zaplana (alias "me caen bien los chorizos"). El rayos UVA del PP.

Me muero de ganas de saber qué dirá Paquirrín (ay que chiquitín).


30 abril 2007

Mi lugar en el mundo

El síndrome de Koro vuelve al acecho y encima en primavera que, como todos sabemos, la sangre altera, así que voy a apresurarme en cumplir con mi deber memero, no sea que a estas alturas tenga que aprender a hacer pis sentado.
Desde Argentina, mi querido amigo Oscar (Palabras con ningún sentido) me ha hecho un encargo. Debo decir cuál es mi lugar en el mundo. No se refiere a si me corresponde ser buen padre, buen profesional ni nada de eso. Se me pide que diga cuál es el sitio físico que considero más mío o que guarda un significado especial para mí.
Confieso que soy un tipo raro para esto de los lugares. Aunque reconozco que debe ser maravilloso tumbarse al sol en una playa paradisíaca del Caribe, rodeado de palmeras, con aguas cristalinas y arenas blancas, siempre me he mostrado hostil a alojarme en un macrohotel después de que me hayan descargado de un chárter con veinte parejas de recién casados, quince familias pseudofelices cuyo máximo objetivo en la vida es poder torturar al vecindario mostrando las fotos de las magníficas vacaciones que pasaron y los doce grupos de divorciados cincuentones que viajan a esos lugares a la caza y captura de aquello que no supieron preservar en su lugar de origen. Prefiero, mil veces más, una buena caminata por un prado asturiano en el que un pastor me hable de sus vacas, me invite a comer de su queso y a beber de su bota de vino. ¿Ves como soy raro?

Pues voy allá. El lugar que más amo no es una playa con palmeras, ni una montaña nevada, ni un lago enorme rodeado de bosques centenarios. Mi lugar es simplemente un parque. El parque más hermoso que existe, el más romántico y el más castizo. El parque del Retiro en Madrid.

Los catalanes cuando vamos a Madrid nos caracterizamos por tres cosas.
  • Nos quejamos de que en Madrid hablan raro pues llaman "pantumaca" al "pa amb tomàquet", dicen "ejque" en lugar de "es que" y cuando, en un bar, pedimos un café, siempre nos preguntan ¿solo? (que tienes ganas de responder "Si quiero algo más, ya se lo diré").
  • Nos vanagloriamos de que el tráfico en Barcelona es una simple atracción de feria comparado con el de Madrid, pues dentro de un coche, en plena M-30, el concepto de espacio-tiempo adquiere un significado especial.
  • Sucumbimos irremediablemente al encanto de una ciudad abierta, preciosa, llena de rincones entrañables, con personalidad y con la inusual virtud de no querer aparentar lo que no es.
Uno de esos rincones es el Retiro. Sé que hay grandes parques en el mundo y he tenido la suerte de poder pasear por alguno de ellos, pero en ninguno como en el Retiro, cobran tanto sentido palabras como naturaleza, silencio, alegría, público y paz. No sabéis los madrileños, la envidia sana que os tengo.

Bien, pues ahora debo pasarle el testigo a cinco víctimas (jejejeje). Dado que el síndrome de Koro no os afecta a vosotras, he decidido escoger a Abi, Mae Ferlo, Maripuchi, Miss Missing y Peca. Creo que en algún caso nos vamos a llevar una grata sorpresa, ya lo veréis.

26 abril 2007

Hay quien no se entera

Un consejo. Antes de empezar a leer este post, te recomiendo que hayas hecho la digestión. No quisiera ser el causante de los problemas gástricos que te va a producir. ¿Estás a punto? Pues ahora siéntate, cálmate, sonríe, respira hondo y si quieres ponte una música suave que te relaje... ¿Ya?… Pues vamos allá.

Hace tiempo, intrigado por las molestas visitas de un parásito del cual te hablé en su día, fui a parar a una página web muy exótica. Se llama e-diciones católicas. Quiero señalar que el autoproclamarse “católicas” no necesariamente guarda relación con el contenido, aunque sus autores crean que sí (los católicos que conozco no piensan como estos tipejos). Digo esto porque cualquiera, si le da la gana, puede catalogarse a sí mismo como católico, musulmán, comunista, vegetariano o astronauta sin que ello signifique nada. Una cosa es lo que uno dice de sí mismo y otra bien diferente es lo que se es realmente. Por ejemplo, yo podría haber bautizado mi espacio con el nombre “El verdadero y único blog de Richard Gere” pensando, erróneamente como bien puede suponerse, que guardo un parecido muy estrecho con el actor (puestos a hacer el fantasma, ¿verdad?).
El caso es que buceando entre los artículos de dicha web y perplejo ante las pintorescas opiniones que allí se exponen (nunca pensé que se pudiera concentrar tanto odio en un lugar), llegué a algo que me puso de punta hasta los pelos de la lengua. Tanto es así, que aun hoy, el malogrado Bob Marley sería una bola de billar comparado conmigo. A ver si voy a pelu.
El artículo en cuestión se titula, ni más ni menos, “La mitología sobre la violencia de género”. Son tan lerdos que usan la palabra “mitología” cuando quieren utilizar “mito” pero en fin, ya se sabe que no se puede pedir peras al olmo. En lugar de decir barbaridades más les valdría consultar el diccionario de vez en cuando.

No te recomiendo que lo leas. Te aseguro que a tu intelecto le será infinitamente más provechoso y edificante que te rasques la barriga a contrapelo o que cuentes las pelusas de tus bolsillos, antes que visitar semejante basura. Para ahorrarte el mal trago, me he permitido hacer un brevísimo resumen del hilo argumental de esta joyita.

Agárrate a la silla, porque, por si no lo sabías, la violencia de género existe. ¿Qué me dices? ¿que ya lo sabías? Nooooo, lo ignorabas por completo porque (atención, atención) la violencia de género se proyecta principalmente sobre … ¡los hombres!
Para que yo me aclare, que levante la mano el que haya sido sistemáticamente violado por su mujer, el que haya sido rociado con gasolina y quemado vivo, el que tiembla de miedo cuando oye el tintineo de las llaves en la puerta, el que ha vivido en su matrimonio años y años de torturas, el que sabe que conteste “Sí” o conteste “No”, va a ser abofeteado o el que es continuamente insultado, vejado, golpeado, pateado, etc. por su santa esposa. Ufff, cuántas manos se han alzado.

¿En qué se basan estos genios para concluir esta barbaridad? Ellos hacen el siguiente "argumento". El número de muertos masculinos de forma violenta supera con creces al número de mujeres muertas. Se olvidan, eso sí, de señalar que meten en el mismo saco a los asesinados en reyertas, tiroteos, atracos a mano armada, ajustes de cuentas etc. y se olvidan también (eso es más grave) de lo que significa realmente "violencia de género". Por tanto, ya está, como que mueren más hombres que mujeres, somos nosotros, pobrecitos, las víctimas reales de esta lacra.
Si no fuera porque el razonamiento es tan sumamente cruel, indecente y estúpido, creo que hasta haría gracia y podríamos escribir un montón de posts divertidos burlándonos de la pueril manera de argumentar de esta gentuza. Permíteme que, por respeto, yo no lo haga y que no malgaste tu tiempo refutando esta atrocidad, que, por otro lado, se desmorona por sí sola.

Tras párrafos infames donde intentan justificar lo que en dos frases te he resumido yo, se descuelgan con esta perla (sube el volumen de la música porque lo vas a necesitar).

Y esto tiene una lectura muy clara: la violencia social se dirige fundamentalmente contra los hombres, y sólo marginalmente contra las mujeres. Y eso significa que la famosa violencia de género contra las mujeres tiene un carácter fundamentalmente mítico. Contrariamente a lo argumentado por el discurso oficial existe una especie de protección social hacia las mujeres que las hacen objeto de la violencia en unos niveles mucho más bajos que el padecido por los hombres.

... ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Impresiona, ¿eh? Pues, espera, que aun hay más, porque resulta que todo es culpa del de siempre, del “rojo, maldito rojo”. Ya sabes, esos comunistas malnacidos cuyo único objetivo es destruir la Humanidad (quien dice comunista dice socialista, ecologista, centrista, extranjero, nacionalista, liberal, ... vamos, todos los que no somos ellos). Según afirman, todo esto de la violencia de género es una burda manipulación de los "progres". Apuntan dos razones para justificarlo.

1.- El discurso de la izquierda se basa en el odio y el enfrentamiento de distintos grupos sociales (el ”pueblo” contra la nobleza, el obrero contra el capitalista, el hombre contra la mujer), y hace mucho tiempo que el discurso de enfrentamiento hombre-mujer le ha permitido continuar la senda del cambio social. Primero se trataba de que la mujer abandonara el ámbito familiar y que se incorporara al mundo laboral (pues lo contrario se catalogaba de discriminación contra la mujer); pero una vez logrado ese objetivo en gran parte, se trataba de renovar alguna forma de enfrentamiento social, y fue entonces cuando se reflotó el discurso de la violencia de genero.

2.- Pero además, el discurso de la violencia de género atacaba directamente a la institución familiar, que era el gran objetivo “revolucionario” de ese discurso progresista.

Parece que les molesta que las mujeres trabajen, ¿no?. Si eres una mujer trabajadora, ya lo sabes. Que sepas que no trabajas para ganarte la vida, para ser independiente económicamente, para hacer realidad un sueño, para progresar, para alimentar a tu familia, etc. Lo haces para destruir la institución familiar y para enfrentar a la sociedad.

Me tengo por una persona absolutamente pacífica, de verdad, pero leyendo estas cosas uno se pregunta si no deberíamos aflautarle la voz a estos elementos estirpándoles esos atributos que tan groseramente se rascan (la caspa puede llegar a lugares del cuerpo absolutamente insospechados). De esta forma y con una voz más dulce, en lugar de incitar a la violencia o de hacer alarde de su falta de humanidad, podrían dedicarse a cosas más inofensivas como hacerle competencia a los niños cantores de Viena, a la Escolanía de Montserrat o al coro de los Pitufos.

Se puede ser ignorante, zafio, patán o lerdo. Hasta se puede ser facha o estúpido. Pero incluso en esos casos, conviene no perder de vista la realidad o la decencia más elemental. La gente normal sabe que es muy peligroso tomarse a la ligera un drama como éste, que el peor enemigo es precisamente el negar que este problema existe. La gente normal sabe que destroza vidas para siempre, que deja secuelas irreversibles en miles de personas, que consiste en el eterno ejercicio de poder del fuerte sobre el débil y que, como lamentablemente sabemos, arroja víctimas mortales.

Y ahora, con tu permiso, me voy a tomar una manzanilla. Es lo que tiene haber tratado con la basura, que te revuelve el estómago.

23 abril 2007

Gracias amigo

Dicen que es de bien nacido ser agradecido. Ignoro si soy bien nacido (¿los sietemesinos entramos en esta categoría?) y no soy quién para decir si realmente soy agradecido, eso lo dirán mejor los que están a mi alrededor y me padecen día a día. Lo que sí que sé es que el regalo que me ha hecho Jesús en su blog, me ha hecho una ilusión enorme.
Sabéis que Jesús es un entendido y gran amante de la poesía. Dotado de un timbre de barítono que ya quisieran para sí muchos locutores de radio y de una sensibilidad extraordinaria, mi nuevo gran amigo pone voz a poemas en su bitácola. Este fin de semana me ha agasajado con una declamación preciosa de algo (no precioso) que escribí hace unos días y quiero agradecerle públicamente este gesto tan hermoso.
Si le visitáis, no dejéis de leer su post sobre una bella tradición catalana: Les Caramelles.

Gracias de nuevo, amigo mío y feliz día de Sant Jordi a todos.

20 abril 2007

Quiero ser francés el domingo

Excelentísimo señor presidente de la República de Francia.
Me encanta el Camembert y soy devoto de los tintos de Burdeos que tienen como base
la Cavernet-Sauvignon, me he recorrido de todas las formas posibles las rutas de los cátaros, soy fan del Olympique de Lyon, chapurreo más bien que mal la lengua de Sartre y de su adorable Simone de Beauvoir (qué apellido tan maravilloso), he leído obras de Lévy-Strauss y Rousseau, me emociona escuchar según qué creaciones de la Nouvelle Chanson, cada día dedico mi tiempo a la Ciencia creada por Galois, Cauchy o Fourier, me sé casi de memoria todas las historias de Astérix y Obélix, puedo tocar al piano, sin partitura, la marcha de La Marseilleise, mi apellido es de origen galo, mi hermano tiene un Renault y no he estado nunca en Euro-Disney para que no se me acuse de hacer proselitismo norteamericano.
Quizá los méritos que aporto para obtener la nacionalidad francesa son escasos pero ¿no podría, su Excelencia, hacer una excepción? Me conformo con tener pasaporte galo hasta el Domingo y luego, si quiere, depórteme de nuevo al sur de de los Pirineos. Entienda que necesito poder votarla. Qué magnetismo y qué carisma tiene esa mujer, por favor. Si hasta Zapatero parecía gracioso en el acto de campaña de ayer en Toulouse.
De todas formas si, como me temo, no me concede la nacionalidad francesa, me queda el consuelo de saber que lo que pasa en su admirable país, lo tendremos en España dentro de 10 o 15 años. A ver si para entonces, tenemos la suerte de tener presidenta. Fíjese que a mí me da, que cuando una mujer ostenta estas responsabilidades, ha tenido que demostrar su valía, mucho más que sus rivales masculinos y que, por tanto, su brillantez está fuera de toda duda. Y si encima se parece a Segolène... bufff.

15 abril 2007

El día que llegó él

Era Domingo. A pesar del sofocante calor que asfixiaba aquel pequeño pueblo de casas blancas, tejas anaranjadas y gentes sencillas, las calles estaban llenas de risas, de saludos cordiales, de trajes de naftalina, de parasoles ribeteados y de juegos infantiles. Por doquier se percibían charlas y bromas, sonrisas cómplices entre amores secretos y por qué no, algunas miradas recelosas que delataban rencillas aun sin solventar. Se respiraba la alegría aparente de un pueblo vestido de fiesta, pero si algún forastero inexistente hubiese visitado el lugar, percibiría el pesado lastre particular que cada lugareño cargaba silenciosamente en su vida. Alguna mala historia, algún desengaño, alguna mentira. Demasiados desencantos.

Aquel día llegó él.


Se instaló a la entrada del pueblo como queriendo pasar desapercibido, en el lugar más adecuado para hacer ausente su presencia. Sonreía tímidamente a los chiquillos curiosos que se acercaban a ver quién era aquel extraño personaje, con traje blanco y elegante sombrero de paja que montado en una tartana, tirada por un viejo percherón y rompiendo el polvo del camino, había escogido aquel pueblo olvidado del mundo y castigado con tiranía por el sofocante calor y la luz cegadora del sol.

Bajo una lona de rayas dispuso de forma armoniosa una tabla, que hacía las veces de mostrador, camuflada por telas primorosamente bordadas con manos laboriosas y tras ella varias estanterías de madera cuyos anaqueles desconchados desvelaban su ya larga memoria de tiempos pasados.
Cuando acabó, extrajo de su carro un letrero decorado con pinturas gastadas en azul y colorado en el que, con la caligrafía de los titiriteros, aquel que quisiera podía leer "Remedios para el alma". Lo colgó con mucho cuidado. Después, parsimoniosamente, fue colocando uno a uno frascos de cerámica blanca y azul, botellas de colores con formas inauditas y cajas de distintos tamaños, forradas de terciopelo. Todos ellos con sus correspondientes etiquetas, la mayoría manchadas y roídas por el paso del tiempo, que anunciaban, con nombres dulces, el contenido de cada recipiente.

A los pocos días casi todas las gentes del pueblo le habrán pedido algún remedio para esas heridas que no se ven pero que sangran desalientos, heridas que no matan pero que quitan la vida o al menos, la ilusión de vivirla. Unos habrán usado el jarabe contra el desconsuelo, que él verterá en pequeños frascos de cuello estrecho y tapón de cristal pues, según dirá, no hay nada más frágil que el llanto de los hombres. Otros habrán comprado grageas para la desilusión, todas ellas de colores y con formas redondeadas, que deberán paladear durante días, porque la ilusión, para que lo sea, debe saborearse siempre. Y otros, la mayoría mujeres buenas, la infusión para curar el desengaño. Esas tisanas que ayudarán a cicatrizar la herida de la más vieja de las traiciones, aquella que provocarán palabras de miel pronunciadas por lenguas mentirosas.

Aquella joven de cabellos dorados y vestido blanco acudirá sola al caer un atardecer. Arrastrando los pasos llegará y pedirá un remedio que sane su mal, que mate su desesperanza. Lo hará con la mirada pétrea en la que se podrá adivinar la tortura de su alma y la razón de su pesar. Él sentirá cómo se erizará su piel, posará sus pupilas sobre el horizonte seco y recordará el día en que un ser hermoso se marchó y se llevó con él, para siempre, el único remedio que desde entonces le falta, el secreto de la esperanza.
Y al día siguiente, en aquel pueblo, ya no hará calor y en el lugar de las presencias ausentes ya no estará él, ni sus frascos, ni sus remedios, ni su sombrero de paja. Y al día siguiente, en aquel pueblo, ya no será fiesta y la joven de cabellos dorados y vestido blanco, llevando las riendas de un percherón, sonreirá con dulzura a los ojos que curaron su mal.

09 abril 2007

Palabras rescatadas

Hace un par de meses leí un artículo muy simpático en la acogedora casa de Peca en el que, con una ironía más que fina, se ponía de manifiesto la invasión que sufre el idioma castellano de neologismos que provienen del inglés. Ahora, no nos extraña nada que alguien compre un ticket para el parking, lea cómics, cene en un self-service o nos comamos ligth hasta las uñas. Mis hijas, aun siendo pequeñas, conocen el significado de todas esas palabras, pero estoy seguro que ignoran lo que quieren decir otras que yo usaba cuando era niño (tampoco hace tanto de eso... ¡qué horror!, sí que hace, sí) como bolindre, mandil, bochinche, pídola o alacena.
El caso es que visitando el blog de don-aire he conocido una iniciativa de la Escuela de Escritores que me ha parecido muy original. Consiste en apadrinar una palabra con el propósito de desentarrarla del olvido de nuestras conversaciones o de nuestros escritos. Yo estoy dudando entre aljaba (me encantan las palabras de origen árabe), saudade (puestos a importar palabras, el portugués se me antoja más hermoso) o mamperlán (a mí es que los steps me cansan). A ver si me decido de una vez o mejor, apadrino a las tres.

05 abril 2007

Tu brújula

Regálame esa brújula. La que no tiene Norte ni Sur, la que no dispone de marcas, la que desafía a los polos, la que no muestra vientos, la que ignora por donde sale el sol, la que tienes tú. Regálamela.
Dámela y con ella, déjame llegar a tus anhelos y a tus palabras, a tu humildad y a tu verdad, a tu ser y a tu esperar.
Quiero que me guíe entre tus sueños, tus temores y tus recuerdos. Que me indique el camino de tus ojos, que me diga cómo secar tus lágrimas, que me enseñe a escuchar tu sonrisa, a entender tu voz. Regálamela.
Y cuando lo hagas y cuando te encuentre, déjame que la pierda y que así me pierda yo también en tu soledad, para que escuchemos juntos el canto del tiempo y que de este modo, siempre, el futuro sea pasado y el mañana sólo sea el después. Regálamela.
 

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