
Podría dar muchísimas razones para justificar por qué considero que nos encontramos ante una oportunidad histórica de construir la universidad que merece la sociedad que tenemos. Una universidad más competente, más viva, más eficaz, más moderna, más abierta. Una universidad alejada de patrones enquistados, donde tengan cabida todos los ciudadanos, donde los estudiantes dispongan de ofertas formativas que eran puras quimeras hace pocos años. Una universidad donde la investigación puntera sea el pilar básico sobre el que se asiente su prestigio, donde los criterios que imperen sean los de calidad. Una universidad que rinda cuentas ante la ciudadanía, que sea motor de cambio, de reflexión. Una universidad que interactúe con su entorno, que favorezca la movilidad, el intercambio de ideas y de conocimiento. En definitiva, una universidad de verdad.
También, claro está, podría rebatir una por una, las falsedades y consignas que se han encargado de difundir los grupos antibolonia. En muchos casos, auténticas barbaridades carentes de la mínima justificación que las haría creíbles.
Podría hacer todas esas cosas, pero hoy, como diría Jordi Pujol, no toca. Me permites que lo deje para otra entrada ¿a que sí?
Hoy, lo que toca es hablar de lo que está pasando en el seno de la universidad catalana y, me temo, en el de muchas otras universidades españolas.
Los grupos antibolonia esgrimen argumentos, a mi juicio equivocados, para oponerse al proceso de reformas que estamos viviendo. Reclaman la paralización de todo y, por qué no llamar a las cosas por su nombre, la exclusión unilateral de España del grupo de 47 estados de Europa y pertenecientes al área de influencia de la eurozona que forman parte de ese gran proyecto, condenándonos a ser una singularidad en el panorama universitario europeo. El ancho de vía español, ya sabes.
Hasta aquí, nada que objetar. Cada uno es libre de pensar y de decir lo que le venga en gana.
Lo que no es justo ni tolerable, es lo que está haciendo una minoría violenta para imponer su voluntad al resto de la comunidad universitaria. Táchame de demagogo, si quieres, pero creo que los hechos cantan por sí solos:
- El decanato de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB ha sido asaltado recientemente en tres ocasiones. De los dos primeros asaltos, no dispongo de testimonios gráficos. Me consta, eso sí, que en el primero de ellos, tras reventar una reunión del órgano democrático de representación de la Facultad, un grupo de "antibolonias" se dirigió con violencia la decanato. A patadas, tiraron la puerta del despacho de la decana, causaron destrozos graves y se hicieron con información de su ordenador. El último asalto fue, según ellos, "pacífico". Estas imágenes me hacen sospechar que a lo mejor no tenemos el mismo concepto de paz. Tomando una de las frases que corean, "Aquesta és la seva democràcia" (ésta es su democracia).


- Ayer, unos cincuenta individuos (no todos estudiantes), intentaron tomar por la fuerza el rectorado de la U.A.B. Era la enésima agresión que sufría este edificio. Los daños producidos por estos supuestos defensores de la universidad pública les van a costar a los ciudadanos 125000 euros. Aquesta és la seva democràcia.
- Diversas facultades han sido ocupadas por la fuerza en distintas universidades catalanas. Estas ocupaciones fueron decididas en asambleas constituidas al margen de los órganos democráticos por cuya existencia lucharon muchos antes que nosotros. No existen garantías de representación de ningún tipo. Aquesta és la seva democràcia.
- En el transcurso de las ocupaciones, profesores y alumnos que, de manera pacífica, reclamaban el derecho a enseñar y a aprender, han sido increpados e insultados. En algunos casos se ha llegado a la violencia física. Aquesta és la seva democràcia.
- Un miembo del personal de administración y Servicios de la Facultad de Geografía de la Universitat de Barcelona fue "pacíficamente" agredido por estudiantes antibolonia. Como consecuencia de ello, esta persona sufre fracturas en los huesos de una mano. Aquesta és la seva democràcia.
- En uno de los asaltos al rectorado de la Universitat Autònoma de Barcelona, uno de los miembros de la seguridad del campus recibió una "pacífica" y brutal paliza. Ello le provocó lesiones de diversa consideración que obligaron a ingresarlo en un centro hospitalario durante varios días. Aquesta és la seva democràcia
- Cientos de alumnos son amenazados a diario por el simple hecho de querer asistir a sus clases. En algunas facultades, los profesores imparten sus lecciones de forma clandestina, citando por correo electrónico a sus alumnos en espacios ajenos a las aulas, para evitar las agresiones de los radicales. El clima académico en estos lugares es insoportable. Aquesta és la seva democràcia.
- El Rectorado de la Universitat de Barcelona ha estado ocupado durante cuatro meses. Se han puesto en peligro obras de arte que el Museo del Prado expone en el edificio histórico de dicha universidad, con la consiguiente preocupación de los responsables del museo. Un servidor ha visto con sus ojitos, como un "defensor de la universidad pública" se freía unas chistorras bajo un cuadro del siglo XVIII. Aquesta és la seva democràcia.

El Rectorado de la UB fue desalojado la semana pasada. A pesar de lo que se cree, tal y como han confesado algunos estudiantes encerrados, el desalojo fue pacífico. Los altercados, gravísimos a mi modo de ver, se produjeron horas más tarde. Creo que la policía se excedió, que la tensión era tan grande que la situación se le fue de las manos y que deben pedirse responsabilidades políticas. Ahora bien, es importante tener en cuenta que entre los manisfestantes y los "okupas" existen elementos ajenos a la universidad y que forman parte de grupos violentos antisistema. Aquesta és la seva democràcia.
- El edificio que alberga al rectorado de la UB es la sede también, de otras dos facultades de esta universidad. Tengo la suerte de conocer al decano de una de ellas y puedo darte mi palabra de honor de que es un auténtico democráta, un hombre dedicado por entero a la docencia y a la investigación, un ejemplo para todos los docentes universitarios. Es un hombre dialogante, conciliador y bueno. A pesar de todo, a pesar de su trayectoria impecable, tal y como os muestro en este enlace, fue tachado, a gritos, de "hijo de meretriz", "facha", "fascista", "cómplice", etc. Te aseguro que se me llenan los ojos de lágrimas al contraponer esas dos maneras de actuar: un hombre que habla, que dialoga, que razona, frente a un grupo que grita e insulta. Aquesta és la seva democràcia.
- El vandalismo ha llegado a tal extremo que para evitar que sus compañeros puedan asistir a clase, se han siliconado cerraduras de algunas aulas. Se ha llegado, incluso, a sabotear una obra del artista urbano Jorge Rodríguez Gerada (el artista que dibujó el macrorostro de Obama en Barcelona), dos días después de su inauguración. Aquesta és la seva democràcia.

No te quiero aburrir más, pero te aseguro que me dejo en el tintero montones de situaciones que conozco y que, por razones que ignoro, no trascienden a los medios de comunicación.
Eso sí, te voy a pedir un favor: Quédate con este mensaje, "esto, ya no hay quien lo aguante porque, aquesta, és la seva democràcia".