
Jo, qué suerte tengo: menos mal que no soy brasileño. Yo es que si bajo de seis me pongo de un mimosón insoportable.
Qué legendaria pasión tan mal llevada la mía, por favor...
Qué legendaria pasión tan mal llevada la mía, por favor...
Die Strahlen der Sonne vertreiben die Nacht

He estado unos días en Roma. Jo, ¡me he vuelto más culto! Antes, me dabas una piedra y a lo sumo te sabía decir "gris, pesa " y ya está. Sin embargo ahora, te la ubico en un templo, en una domus o unas termas (termae para los que sepáis latín como yo).


Supo que habían dado sepultura a su sueño, que había llegado el momento de agachar la cabeza por enésima vez. Se convenció de que el color de los días sería el gris, de que el sol dormiría para siempre en su lecho de poniente y de que sus manos jamás volverían a tejer aquellas palabras que habían construído el cielo en el se obstinaba en vivir.
La semana que viene ya tenemos aquí a las vacaciones. Jo, tengo unas ganas. Casi tantas como tú, ¿a que sí? Si es que parece que no pero eso de reconciliarse con la madre que parió al despertador tiene su aquél.